martes, 9 de abril de 2019

Las bibliotecas públicas están dando la batalla


El destino de muchos hombres dependió de tener o no una biblioteca en su hogar...
Edmundo de Amicis

Nuestras autoridades encargadas de las ferias de libros a nivel local y nacional no usan indicadores negativos. Las ferias son una verdadera historia de éxito, cada una es un hito, la referencia de la colocación de libros en el mercado, llegan al final de su periodo de exposición y venta. Nos mandan cifras de visitantes y cantidad de espacios repartidos entre las firmas editoriales que reportan vagamente sus ganancias. ¿Y luego?, los visitantes contabilizados se consideran nuevos lectores o ¿son lectores habituales que fueron a adquirir el libro ausente de su estantería?, fueron alumnos de escuela llevados de paseo para escuchar narradores de historias para niños, ¿y luego?, ¿acaso regresaron con sus maestros inquietos por saber si entre las becas de la escuela están contemplados para recibir un estuche de libros? ¿Cómo se contabiliza esto para decir que estos tianguis de maravillosas cajas de entretenimiento nos ayudan a mejorar un poco el peso de nuestra vida diaria?

Pregunte a esos coleccionistas o libreros de ocasión en qué consiste una convivencia con otros aficionados de la lectura, si los mercados temporales de libros son la ocasión para incrementar su digestión de historias. Todos podrían, quizás coincidir, que sólo es la oportunidad de ir a escuchar a nuevas propuestas de escritores, a sus diálogos con la gente para decirnos, en su propia experiencia lo que los tiene pegados horas detrás de una computadora (no faltará quien siga empleando una máquina de escribir, en lo personal extraño la sensación que imprimen los dedos al golpear con mayor fuerza las teclas),  sus desvelos y problemas de pareja, entre otras cosas.

Si, son también una oportunidad de convivencia, y si la economía lo permite, llevarnos los libros que nos faltan en casa, el regalo perfecto para un amigo… el instante de hundirnos en un breve diálogo de ponentes que detrás del micrófono nos leen su nueva producción de poemas. Sí, todo por culpa de los libros. (cabe mencionar la oportunidad que el Fondo de Cultura Económica nos pone a disposición de los menos afortunados, en cuestiones económicas, colecciones de libros a menos de 50 pesos).

Desde 1995, cuando en una reunión de la UNESCO en París se decidió declarar la fecha del 23 de abril como Día Mundial del Libro, ha sido costumbre en unos 100 países celebrar dos temas importantes: la industria del libro y la importancia de la lectura.

Pero, y ¿dónde quedan nuestras bibliotecas? Es entendible que una feria de libros tiene claros sus propósitos. En años atrás, un soñador llamado Marco Ornelas, pretendía concientizar sobre el cambio de formato para la FENAL que se lleva a cabo en León, Gto., (La FENAL a debate, por Marco Orneas, Zona Franca 2016) en una noble intención por darle un giro diferente a este espacio de convivencia, el cual llega este 2019 a sus felices 30 años.

Si usted que lee esto (si es que alguien lo llega a leer) compara las cifras de visitantes, expositores, actividades y ventas, nuestra querida FENAL está todavía lejos de pasar de un tianguis a un mercado internacional como la FIL de Guadalajara, sin embargo no se puede negar que cumple una misión importante entre la sociedad local y regional. Es la referencia del mundo editorial para el Estado de Guanajuato en cuanto al libro se refiere, sin menospreciar los otros maravillosos encuentros que se dan en la FLUG, Irapuato, Celaya y Salamanca por mencionar algunos.

Las bibliotecas públicas, tanto del Estado como del gobierno municipal, por su naturaleza deben ser un elemento base fundamental en la colocación de la lectura entre la gente. Ya no abundaré sobre los indicadores y estadísticas de lectura en México, ya traté algo sobre el tema en otro artículo de mi blog personal Opinanzas Pública y Privadas sobre El gusto y fomento a la lectura en León, Gto., o  aquél apocalíptico apagón analógico en 2015 en la señal de TV abierta Con libros no hay apagón analógico, Marco Ornelas en la anterior cita nos ilustra también con números, y los remito a que consulten los resultados del índice de lectura que nos proporciona el INEGI Módulo sobre Lectura 2018.

Las bibliotecas a diferencia de una feria de libros tienen un lugar permanente, no para venta, pero si para poner igualmente a disposición del público una innumerable dotación de títulos que pueden llevar a casa por varios días mediante un trámite muy sencillo, así como disfrutarlos en el mismo sitio y combinando con otras actividades.

Interior de Biblioteca de la desaparecida Casa Azul, Centro Cultural.

Que el libro no desaparece, por supuesto tampoco las bibliotecas

"Es posible sentarnos en nuestra biblioteca y sin embargo estar en todas partes de la tierra"
John Lubbock

Imaginemos  un drama, como en la ciencia ficción, dónde se decreta que las bibliotecas dejan de existir, y para ello, se eliminan los presupuestos públicos para su mantenimiento. Eso implicaría desde luego que se dejaran de proveer grandes cantidades de libros para poner a disposición del público de manera gratuita. ¿A quién le preocuparía?, ¿Quiénes pondrían el grito en el cielo? ¿Qué haría usted?

No estoy seguro de ver las calles inundadas de gente con grandes pancartas desquiciando el tráfico, ni otros tomando las casetas de peaje permitiendo el libre paso de vehículos en nombre de los libros (y en favor de los desdichados bibliotecarios).

Pero hay en el ambiente rumores de que las bibliotecas están quedando atrás ante la vorágine informática de la Internet y los contenidos multimedia y las redes sociales. Por ahí encontré un artículo donde se podía leer:

La era de Gutenberg está llegando a su fin. Después de siglos de triunfo en que la palabra impresa cambió las civilizaciones, la combinación de tinta, papel y la producción en masa está siendo reemplazada.  Herny Kamen, 2014.

En lo personal, el libro tiene una magia irremplazable, pero sólo se puede percibir si en realidad una persona es capaz de haber pasado por una experiencia física como yo la he tenido a lo largo de 30 años. Es probable que un joven millenial apenas pueda comprender semejante atrevimiento. Y aclaro, no es que no puedan llegar a percibirlo, es que ya han nacido con un smartphone bajo el brazo, lo que a la generación X le pasó con el dichoso control remoto de un televisor y el ingreso a la experiencia multimedia.

Existen cierta preferencia por encontrar información en la Internet, las principales necesidades de los internautas se centran en la “socialización”, mientras que las actividades escolares y de trabajo podrían ser lo siguiente en el orden de prioridades, la lectura sin duda está rezagada.
La asociación de Internet MX presentó sus estudios sobre los hábitos de los usuarios en México del 2018, y destaca que además de haber 79 millones de usuarios, el 89% reportó que la usa para acceder a redes sociales, mientras un 65% dice usarla para leer, ver o escuchar algo relevante de los cuales el 41% menciona emplearlo para la búsqueda de libros. El mismo porcentaje menciona usarla para ver películas en línea.

Si consultamos el Módulo de Lectura MOLEC del INEGI de 2018, el estudio mostró que de la población mayor de 18 años y más, sólo el 9.8% asistió a alguna biblioteca para la práctica de la lectura. En cambio un 17% lo hizo en alguna librería (entendamos como librería el lugar donde se venden libros).

Según esta misma encuesta, del 2015 al 2018, la población lectora de libros de 18 años y más incrementó su gusto por la lectura en formato digital del 5.1% al 10.7%, en 5 años subió prácticamente al doble, en cambio, la población lectora de libros impresos pasaron del 50.2% al 45.1% que declaran leer al menos un libro en 12 meses.

Las cifras no ayudan a nuestras bibliotecas, ¿verdad?, datos así justificarían una predicción apocalíptica sobre su condena. Pero esos datos ¿son suficientes para caer en semejantes vaticinios? Verá usted, resulta que el MOLEC también registra una caída en la lectura de periódicos, revistas y páginas electrónicas como foros y blogs: del 2015 al 2018 pasó de 76.6% al 69%, ¿entonces? Lo que está cayendo es la lectura como tal, aún en términos de preferencias por contenidos, en términos porcentuales,  la lectura de libros cayó en un 10.1% y los otros tipos de lectura representa un 9.9%, desde mi punto de vista, no son los libros en sí, sino ¡la lectura misma luego de 5 años!.

Lo que está fallando es la estrategia para crear más lectores, y luego esto arrastra por supuesto el gusto por asistir a alguna biblioteca para poder acceder a un libro. Aprovechando la información del INEGI, el MOLEC nos dice que los lectores de libros que lo hacen en su casa representan el 85.6 %. Esto quiere decir, que podrían tener libros propios o no, y que por lo general no están en otros recintos como las bibliotecas, pero son éstas, quizás, las proveedoras del instrumento. El 41.3% manifiesta que lee por gusto o por cultura general, el resto lo hace por cuestiones de trabajo, escuela u otro.

Si me permiten establecer una teoría, las bibliotecas quizás no están albergando a los lectores en su interior, pero si están siendo los medios para que los ciudadanos tengan en sus manos, por un tiempo, el libro de su interés, como es una de los propósitos de estos recintos de resguardo. Pero la lectura está llevándose a cabo en el hogar y en lugares que se los permitan.
Señores y señoras, las estrategias son las que están fallando, quizás desde las aulas, pero también desde casa y desde las oficinas de gobierno que supuestamente están preocupadas por crear sociedades más educadas en aras de su propia salud y gobernanza.

El complemento actual de una biblioteca está en un ingenio para que la vida urbana tenga en las bibliotecas los espacios de convivencia por excelencia. Seguirán almacenando libros, por supuesto, pero deben estar combinando las nuevas tecnologías para complementar la rapidez con que las nuevas generaciones demandan la comprensión del mundo que los rodea.

Esto implica desde luego, contar con profesionales en el servicio público que además de conocer métodos de clasificación de libros, posea entre otras cosas, capacidades de orientación en consultas electrónicas, organización de grupos de estudiantes para investigar información confiable y adecuada o puntual (saber que lo que se busca es lo realmente relevante), tener capacidad de ser interlocutor entre el ciudadano y la autoridad de la que demanda ciertos servicios. Porque esto último es tan común en barrios y colonias populares, ante una evidente falta de calidad educativa en ciertos grupos de la población, personas acuden para resolver temas de diversa índole, entre los que se pueden mencionar la falta de seguridad pública, campañas de vacunación o asuntos escolares como becas, culminar estudios para adultos e inscripciones para los ciclos escolares.

He detectado a adultos mayores que no tienen conciencia de la utilidad que tiene acercarse a una biblioteca, y esto se debe a una falta de capacidades de nuestros bibliotecarios para dedicarles el tiempo necesario y suficiente a fin de captarlos con actividades especiales para ellos, usando por supuesto el poder de la lectura, una lectura bien dirigida y oral. Esto por supuesto debe reflejar en un futuro inmediato un gusto por acudir con regularidad, si bien pueden padecer de sus facultades físicas como la vista, el contacto con niños narradores y otros.
Según el INEGI, vamos a requerir mucha atención, y muchos voluntarios (que se traduce en mucha voluntad) para atender a nuestros viejitos, ya que de 1990 al 2015 pasamos de 16 personas adultas por cada 100 habitantes a 38, mientras que la relación de dependencia por edad ha bajado de 66 años a apenas apoco menos de 55 años. Las bibliotecas serán una alternativa importante para ocuparnos en su salud mental mediante actividades relacionadas con la lectura.

Si pensamos que las bibliotecas deben cubrir una determinada población, pensemos que para el 2012, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y el INEGI señalaron que había una biblioteca pública por cada 15 mil habitantes, y para ese año, el 60% de las escuelas de nivel medio superior no contaban con bibliotecas propias para sus alumnos.
Por otro lado, un documento elaborado por Federico Hernández Pacheco del instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información de la UNAM en 2012:

Éstos y otros documentos tienen la particularidad de considerar a la biblioteca, y sobre todo a la biblioteca pública, como un factor de desarrollo e instrumento de cambio social, y por ello, capaz de incidir en la vida de las sociedades en las que se encuentra. De ahí el interés y el apoyo por parte de gobiernos y diversas instancias privadas para desarrollar infraestructuras bibliotecarias, y para incrementar y modernizar todos los servicios que se brindan. 

Mucho se ha escrito sobre la pertinencia de desarrollar sistemas de bibliotecas públicas en los países en vías de desarrollo, pues como señalan la UNESCO y la IFLA

las unidades de información de libre acceso desempeñan un papel importante en el progreso y mantenimiento de una sociedad democrática, al ofrecer a cada persona acceso a toda una serie de conocimientos, ideas y opiniones.
Las bibliotecas públicas han sido definidas según los momentos históricos, marcos geográficos, políticos y legales, necesidades e impactos sociales, variedad y oferta de servicios, entornos tecnológicos, etcétera. Por ejemplo, una definición que da la UNESCO de 1972, aún con fuerza y vigencia, es la siguiente:

La biblioteca pública es una institución democrática para la enseñanza, la cultura y la información. Es el principal medio para dar a todo el mundo libre acceso a la suma de los pensamientos y de las ideas del hombre y a las expresiones de su imaginación creativa. La biblioteca pública como fuerza viva al servicio de la enseñanza, la cultura y la información y como instrumento indispensable para el fomento de la paz y la comprensión entre las personas y entre las naciones. 
Otra definición de la misma UNESCO, y que va acorde con la sociedad de la información y del conocimiento que actualmente vivimos, considera a la biblioteca pública como un centro de información que facilita a los usuarios todo tipo de datos y conocimientos, y que presta sus servicios sobre la base de la igualdad de acceso a todas las personas, independientemente de su edad, raza, sexo, religión nacionalidad, idioma o condición social. 

Asimismo, el Manifiesto IFLA–UNESCO de 2002 define a la biblioteca pública como:

una organización establecida, respaldada y financiada por la comunidad, ya sea por conducto de una autoridad u órgano local, regional o nacional, o mediante cualquier otra forma de organización colectiva. Brinda acceso al conocimiento, a la información y al trabajo intelectual a través de una serie de recursos y servicios y está a disposición de todos los miembros de la comunidad en igualdad de condiciones, sin distinción de raza, nacionalidad, edad, sexo, religión, idioma, discapacidad, condición económica y laboral y nivel de escolaridad.
Las definiciones ahí están, deberían crear conciencia en quienes cae alguna responsabilidad o función pública para lograr una sociedad democrática, como lo señala la cita anterior, y su presencia en el país nos dice que han existido esfuerzos importante a lo largo de más de 30 años, desde que en 1983 de crea la Red Nacional de Bibliotecas Públicas (RNPB) gracias al Plan Nacional de Desarrollo de aquél entonces, el país contaba con 351 bibliotecas para atender 77 millones de habitantes. En 1988 se crea la Ley General de Bibliotecas. En 2013, la Dirección General de Bibliotecas, dependiente del CONACULTA informaba que se contaba ya con 7 mil 363 bibliotecas públicas en 2,281 municipios, actualmente el país es de más de 115 millones de habitantes, donde “La participación del gobierno federal es básicamente de carácter técnico y normativo, en tanto que a los gobiernos locales corresponden las tareas y responsabilidades operativas de cada biblioteca.” Secretaría de Cultura, 2013.

La ciudad de León, Gto., cuenta con 22 bibliotecas públicas municipales y una biblioteca Estatal distribuidas a lo largo del territorio municipal, esto nos dice que si León cuenta con 1 millón y medio de habitantes, tendríamos una biblioteca por cada 65 mil habitantes.

El España, se establecen ciertas “recomendaciones” sobre la manera en que se debe satisfacer ciertas necesidades de servicios bibliotecarios:

Recomendaciones sobre número de bibliotecas por habitantes y puntos de servicio
Pautas de IFLA (Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios FIAB):
·         1 biblioteca en poblaciones de 3.000 habitantes
·         1 Sistema de bibliotecas: A partir de 50.000 habitantes.
Recomendaciones de INTAMEL (International Association of Metropolitan City Libraries) para ciudades de más de 400.000 habitantes:
·         1 Biblioteca central que coordine el sistema de bibliotecas de la ciudad
·         1 biblioteca de distrito para poblaciones de más de 100.000 habitantes
·         1 biblioteca de barrio cada 15.000 habitantes. Sus fondos serán sobre todo libros infantiles y
· de 1.000 a 2.000 para adultos.
Ministerio de Cultura (España)
1. Debe haber una biblioteca en todas las poblaciones de más de 3000 habitantes.
2. En poblaciones de 30.000 a 400.000 habitantes debe haber: 1 biblioteca central; 1 Biblioteca sucursal por 15.000 habitantes.
3. En poblaciones de más de 400.000 habitantes: 1 biblioteca central, más 1 de distrito por cada 100.000 habitantes, y una de barrio por cada 15.000 habitantes.

El bibliotecario, ese humano incomprendido

Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de un pueblo.
John Steinbeck

Señora, mi hija quiere hacer su tarea
Bienvenida señora, por favor registre su visita y mientras dígame qué es lo que necesita.
Buscamos algo sobre los invertebrados
Muy bien, en seguida te paso algunos títulos para que los puedas consultar.
Verá ella ya está en la prepa
Si señora, le encontraremos algo para su nivel…
¿Tiene computadoras?
Si señora, ahí puede también consultar si gusta, enseguida le traemos algunos libros, de biología y vida animal
¿libros?
Si señora, aquí están, ¿aún no tiene su credencial de usuario?
¿credencial, ¿para qué?
Podría serle útil, para poder llevar libros que necesite a su casa en calidad de préstamo.
¿Y cobran? Pero, y ¿si mejor nos presta una computadora?
El trámite es gratuito y no cobramos los servicios, sólo debe cubrir ciertos requisitos.
Deje los libros, no tengo tiempo de trámites, nos presta mejor una computadora.
Por supuesto, anótese en esta lista y enseguida tome la número 3 por favor
¿y nosotras pasamos solas?, ¿no tiene a alguien para que nos ayude?
Muy bien, aquí tenemos a Uriel, nuestro chico de servicio que le apoyará hacer su búsqueda por Internet, también le entrego estos tres libros por si los gusta revisar.
Deje los libros, buscaremos en la computadora
Como guste señora
Hola niño, nos buscas ¿algo sobre los invertebrados?
Claro que si señora, abra Google en el navegador y le diré dónde teclear la palabra que busca
¿y no puedes hacerlo tu?
Por supuesto señora, mire aquí anotamos “in ver te bra dos”, invertebrados, ¿lo ve?, ahora seleccione una de las citas que se muestran, ¿lo ve? Algunas son notas de fuentes series como universidades, o está Wikipedia, otras a veces son de trabajos escolares que publican estudiantes, también…
Esa, esa… por favor escoja uno de esos trabajos, ya están hecho ¿no?
Bueno… pues sí, pero no los recomiendo..
Señorita, ¿puede venir?
Dígame señora
El joven dice que no podemos seleccionar algo que esté en Internet aunque ya está lo que estamos investigando
¿”Están investigando”?... ¿las dos, o sólo la jovencita?
Bueno, yo le estoy ayudando ya ve que no hay que dejarlas solas.
Muy bien, lo que le dice mi chico de servicio social es que ustedes tienen que seleccionar de todo lo que ha encontrado Google cual es la información que más le ayuda y que sea una fuente completa y con fuentes confiables.
Pero le estoy diciendo que esta que está aquí ya tiene todo lo que necesitamos.
Muy bien, entonces si ya encontró lo que buscaba, tome la referencia en un documento, aquí está el ícono del editor de texto para que comience a pasar su información.
¿y no lo puede hacer este chico Uriel?, verá tenemos prisa.
Sería mejor que lo hiciera su hija.
Peeeeroo… es que yo nunca he usado estas computadoras.
Mi hija nunca ha entrado a la biblioteca, ¿sabe? Y por eso le pedimos ayuda a ustedes, para eso están.
Señora, claro que estamos para ayudarle, pero el uso de un editor de texto es igual en cualquier computadora que tenga Windows.
Pues no sé, ustedes me pasaron la información, y ya sólo necesitamos pasarlo a su trabajo, ¿acaso no pueden hacerlo? Además necesitamos que lo impriman.
Uriel, copia el texto que encontraron, pégalo en un editor de texto y que lo revisen y lo guarden en su USB o lo guarden en la nube, porque verá señora, nosotros no tenemos impresoras para los usuarios, ustedes tendrán que ir a un cibercafé
No traemos memoria señora
Entonces mándelo por correo, abran su cuenta y deposítenlo en drive o alguna cuenta que tengan
¿y ustedes tampoco nos pueden hacer eso?
Miren, ¿cuentan con alguna cuenta de correo?
Sólo tengo Facebook
Me refiero a correo electrónico como Gmail o Hotmail, aquí no podemos abrir redes sociales
Pues hace mucho que no la uso, más bien no sé, ¿usted nos podría decir?
Mamá, es con la que abrimos la cuenta de Facebook.
Pues ni me acuerdo, ¡no sabía que esto era tan engorroso!, en fin, ¿usted nos va a abrir nuestra cuenta de correo?
Señora, la cuenta es de usted o de la jovencita, entre a google y abra la opción Mail, solo que requiere su contraseña, ¿si a tiene?
Es que ya no nos acordamos, por eso le digo que si nos puede abrir una, por Facebook sería más fácil, a ver hija que te abran una, joven abra una cuenta por favor.
Está bien señora, a ver piense en un nombre pueden ser sus nombres y algún número y vaya pensando en la contraseña.
Pero, ¿qué usted no puede hacer eso?
No señora, es que va a ser su cuenta personal y será sólo de usted, yo no puedo tener sus datos personales.
Hija, ¿así fue de difícil cuando abrimos Facebook?
No mamá, es que ahí estaba mi amiga Marta ella se quedó con las claves de entrada.
Señora, necesito su nombre de correo y que me dé una contraseña. Sólo así usted podrá copiar los datos que encontró en Google en un correo y luego llevarlo a imprimir a un ciber.
¿Y todavía tengo que ir a otro lado a imprimir? Si todo está en Google mejor lo hubiéramos hecho en la casa. Deveras que venir a la biblioteca es mucho relajo, deberían hacernos las cosas más fáciles, entonces ¿para qué están ustedes los bibliotecarios?
FIN

Entre tantos seres que cumplen una función de atención al público, que no han recibido un trato justo, están los bibliotecarios. Si bien, como en muchas profesiones hay evidentes actitudes mediocres, también los hay quienes cumplen una tarea importante en la estabilidad de las comunidades y rincones de las ciudades.

Las bibliotecas lucen con pocos visitantes, pero no deberíamos sorprendernos, a mucha gente que esto ocurra les importa tanto como que hay una tormenta permanente en Júpiter.

Les contaré una historia verídica sin dar los nombres reales de los protagonistas: en cierta biblioteca pública un día de acerca una persona solicitando un libro para su hija, pero como muchos casos, no sabe qué leer, así que va dispuesto a escuchar recomendaciones. Dado que la jovencita de 9 años confiesa que nunca ha abierto un libro, el bibliotecario decide recomendar algo que en lo personal es de su gusto. Piensa en algo divertido, una lectura corta, sencilla sin palabras complejas, así que selecciona El Principito de Antoine De Saint Exupéry. Hasta ese momento nuestro funcionario público está convencido de que ha hecho una buena elección.

Hasta cierto punto, el medio literario nos trata influir sobre las lecturas obligadas y catalogadas para ciertos grupos de edad. En lo personal me gusta El Principito, una obra que tuve que leer a corta edad por instrucciones de mi maestra (quien por cierto apenas conocía la historia, cumplía una indicación de carácter académico).  Dejaré a la crítica y expertos su opinión sobre el valor de la obra y sus innumerables enseñanzas a través de alegorías, el caso es que en mi humilde opinión, este libro no fue creado intencionalmente como una obra para niños. No es un cuento pensado en modificar el pensamiento infantil sobre su concepción del mundo (¿cómo puede un infante cuestionar la ética profesional, el propio crecimiento personal o entender la doble personalidad desde las historias que maneja?), creo que por otro lado, De Saint Exupéry pensaba en concientizar a la población adulta desde los propios ojos de los niños, lo cual se manifiesta apenas comenzada la lectura con el elefante dentro de una serpiente.

Pues bien, el efecto deseado de nuestro bibliotecario no tuvo éxito. La niña tuvo conflictos para comprender el libro, pero no sólo por el libro mismo, sino la disciplina que se le imponía para que lograra acercarse a la lectura. No puede ser por obligación, en muchos casos, a los jóvenes de secundaria les piden que lean algunos capítulos de El Quijote y terminan aborreciéndolo. Un lector menos, un número que afecta a los indicadores de desempeño que dan “sentido” al servicio público.

Y tampoco podría ponerme en el plan de “catalogar” libros para grupos de edad, no quiero caer en una ofensa a la inteligencia de los niños, bien habla Felipe Garrido sobre el que puedan vivir la experiencia de tener ciertas obras en sus manos:

La experiencia nos ofrece unas cuantas lecciones. Que la puerilidad y el tono moralizante no son los mejores recursos para ganar el interés infantil. Que el fondo irracional, intuitivo, imaginativo que subyace en los mitos, los juegos tradicionales, las coplas populares ejerce invariablemente en su imaginación” Garrido, El buen lector se hace, no nace. 2004.
Si me preguntan entonces cómo presentar El Principito para los niños, creo que primero debemos acercar a los adultos para que utilicen su enseñanza en muchas prácticas de la vida diaria, y luego, algún día, antes de irse a dormir, le podrán platicar las historias del Zorro o de la rosa, quizás el pequeño podrá entonces preguntarse quién es ese famoso Principito y decidan acudir a su biblioteca o con suerte aparezca en su lista de regalos para la carta a los Reyes Magos. Hay en este sencillo ejemplo, un caso de estabilidad emocional en un hogar, y una responsabilidad social compartida para alojar buenas costumbres en las familias.

Así que el bibliotecario es en primera instancia, un enlace entre el conocimiento y la capacidad de una persona para adquirir dicho conocimiento. En segundo lugar, es la cara del servicio público cuando el ciudadano acude a tratar de resolver ciertos problemas particulares.

“…el bibliotecario es el nexo entre la información y el usuario, dependiendo muchas veces de la madurez emocional que presenten ambos interlocutores, háblese del bibliotecario y el usuario, esta información se interpretará de forma rápida y sencilla. Según Jorge Vallejo en su libro Relaciones Humanas, indica que “la Madurez es un factor biológico, trasmitidos por medio de las leyes herenciales y grabados profundamente en nuestro sistema genético.” (VALLEJO, 1993)
Siguiendo los casos de nuestros bibliotecarios, el espacio que fue destinado para alojar una cierta cantidad de libros y sus mesas para su consulta, también es un lugar de esparcimiento. Hace mucho tiempo, varias de ellas han perdido esa imagen de lugares silenciosos atendidos por una viejita regañona de lentes que todo el tiempo pide que no arrastren las sillas. También son el lugar perfecto para recibir a los niños expulsados de las casas donde “estorban”, una bendición podemos verlo así, para el noble propósito de la biblioteca. Mejor que terminen ahí que en ciertas calles cargadas de peligros y malas influencias.

Esta práctica común en muchas familias, de no tener niños en casa tiene sus explicaciones. Las familias actuales comienzan a predominar las responsabilidades compartidas sobre el trabajo, pero también aquellas que por problemas diversos y complejos, se deterioran las relaciones. Las casas terminan por ser espacios de intolerancia y finalmente de separación afectiva y física. Los niños y jóvenes buscarán aquellos lugares en donde puedan encontrarse consigo mismos, para descargar sus fobias, o simplemente ser escuchados.

La tradicional “tarea” de la escuela es llevada a nuestros recintos donde algunos acuden solos o en grupos, sin embargo, apenas tienen idea de cómo realizar una investigación con los libros. El uso de la Internet conlleva muchas ventajas. A sólo unos clics de Google aparecen incontables citas a las que sólo se deben seleccionar sin indagar sobre su valor y veracidad. Se pueden copiar y pegar. El libro merece un trato que parece complicado, aburrido y tardado. Si la información reunida sólo pasó de la computadora a la libreta, sin tocar alguna neurona de nuestros usuarios, entonces el conocimiento vale lo mismo que un trilobite guardado en piedra millones de años debajo de toneladas de lava.

En ambos casos, los niños “expulsados” y aquellos que desean hacer su tarea, requieren atenciones especiales, las causas son distintas, y los resultados trascendentales. Los beneficios llevan diferentes actores: padres de familia, maestros y por supuesto los niños y jóvenes. Nuestro bibliotecario es entonces una especie de psicólogo social, y tendrá que aplicar una terapia apropiada para cada paciente, y su instrumento es el libro.

Hay quienes podrán decir que la función del bibliotecario gira alrededor del libro, pero no. Su función gira en torno al individuo, las personas. Su fin son los usuarios y el libro su instrumento. Es el interlocutor, como se menciona arriba, entre el conocimiento almacenado en hojas impresas o en las computadoras con cada individuo. Su fin es ayudar a colocar  el conocimiento delante de cada cabeza. Y para ello escucha y tolera el estado de ánimo de cada visitante, requiere de una gran paciencia para lograr una extraña combinación, en ciertos momentos, de una cara de hierro y otra de payaso.

Las bibliotecas públicas tienen la misma importancia desde que por primera vez, alguien en el pasado lejano decidió concentrar algunos papiros, o lápidas con símbolos y mensajes. Porque colocarlas en un mismo lugar para que podamos acceder a sus contenidos, tienen el mismo fin: compartir el conocimiento y abrir los ojos de nuestra existencia. Con los ojos abiertos percibimos la luz, encontramos caminos, intercambiamos sonrisas, percibimos amenazas y encaminamos a las nuevas generaciones.

Monjes Cuenta Leyendas de León, Gto, presentándose en la Biblioteca
Pública Municipal Ma. Esther Valtierra

Cabe mencionar que la preparación de niños narradores debe su importancia a impulsar a los estudiantes a desarrollar sus capacidades psicomotrices, pues a partir de la lectura, deberá desenvolverse en un escenario donde sólo el poder de su lenguaje deberá colocar imágenes y sentimientos en la cabeza de los oyentes, con movimientos simples de sus manos, y la expresión de sus rostros sin caer en la actuación ni el uso de artefactos a su alrededor. Ese es el poder del lenguaje que se imprime desde que se lee un libro, y pensando que muchas ocasiones, los concursos de narradores caen en el error de calificar la dramatización de los movimientos más que aquellos expresados con palabras (he sido testigo de verdaderos actos de circo en concursos de esta clase, lo adecuado en estos casos es impartir cursos de actuación y la literatura se presta maravillosamente con grandes obras de la literatura clásica y contemporánea). Los niños gradualmente deberán mostrar en su entorno escolar y familiar una mejora en su desempeño, al socializar y mejorar su aprendizaje.

Lo anterior debido a que durante la práctica se logra mejorar la articulación fonética, en primer lugar, luego está la memoria, a partir de la lectura o escuchar entran los procesos cognitivos que intervienen en el desarrollo y enriquecimiento del lenguaje. Contar con estas capacidades, los niños y jóvenes podrán adquirir la seguridad al momento de enfrentar una diálogo, y en seguida enfrentar las miradas de un público expectante. (El cuento como recurso en audición y lenguaje, Cabezas Jurado, Rosa María, 2007).

A partir de esto, me pregunto si las habilidades de nuestros bibliotecarios implican una formación pedagógica, al menos, unas nociones elementales para resolver las situaciones que se presentan de manera fortuita con los usuarios.

Conclusiones

Siempre imaginé el paraíso como una especie de biblioteca.
Jorge Luis Borges

Las bibliotecas ya dejaron de ser un espacio silencioso, ahora son verdaderos puntos de encuentro, temporal si se quiere ver así, para estudiantes y personas que acuden a completar trabajos de escuela, o bien, adultos que buscan aprender el uso de las nuevas tecnologías.  Cuando son bien atendidas y poseen el material adecuado, pueden competir con centros de enseñanza, y como mencionamos, se convierten por horas en guarderías de niños y jóvenes.

Requieren de la profesionalización de su personal en diferentes ramas del conocimiento y del servicio público. El bibliotecario es portador de mensajes de la administración civil en turno, es la cara del poder público, pero por otro lado, son formadores también de niños que comienzan a perder el miedo ante la sociedad pues también se preparan para ser niños y jóvenes narradores, o bien y esto me consta, para ser también escritores.  La atención a adultos mayores viene a ser crucial ante un grupo de la sociedad que es cada vez más numeroso.

El bibliotecario o la bibliotecaria que recibe esta responsabilidad, quizás no está consciente en un principio de las múltiples funciones que se le asignan, sino hasta que tiene a los usuarios enfrente, así como las metas y convocatorias de formación y actualización a las que debe aplicarse.

Entonces, las bibliotecas podrán adquirir, al menos en la conciencia colectiva, la importancia y el reconocimiento que merecen, y de este modo, apoyarles en su lucha por sobrevivir, dando formación permanente a nuestros bibliotecarios, procurarles un sueldo digno de su responsabilidad, equipando la biblioteca con acervo actualizado, tecnología de punta y mejorando sus instalaciones con espacios  suficientes para albergar diversos tipos de usuarios.
Incluso han ido más allá, cuando su personal acude a escuelas y festivales culturales para promover la lectura, es decir, la biblioteca cumple con su función democratizadora y forjadora de la identidad local.

Los gobiernos en todos sus niveles, parecen cumplir sólo con rutinas y protocolos, o hasta cubrir puestos burocráticos, engrosar pues la nómina sin un plan profesional. Las bibliotecas públicas deberían ser un valor digno de defenderse, como en su momento Alejandría mostró al mundo uno de sus principales íconos que le dieron identidad y orgullo, como también los libros resultaron ser el mejor instrumento para conservar nuestra memoria, guardián de la cultura y piedra angular de todas las sociedades que han contribuido al avance de las ciencias y del arte.

Referencias de consulta
Biblioteca y lectura: una necesidad que no pasa de moda, por Ivonne Mónica Betancourt Terán, http://www.infotecarios.com/biblioteca-y-lectura-una-necesidad-que-no-pasa-de-moda/#.XHmE2YhKjIU

Opinanzas públicas  privadas, Carlos Hernández Guerrero
El gusto y fomento a la lectura en León, Gto., http://opinanzas.blogspot.com/2014/01/el-gusto-y-fomento-la-lectura-en-leon.html
http://opinanzas.blogspot.com/2015/12/con-libros-no-existe-el-apagon-analogico.html

LIBROS Y BIBLIOTECAS, By Carolina Borgesi http://proyectodigital.com/libros-y-bibliotecas
Kamenm Hernry, La desaparición del libro https://www.elmundo.es/opinion/2014/04/16/534ed68c22601d2c728b457a.html

Ferias, La poesía es esa bestialidad más y menos perfecta capaz de abrirse paso entre 2.000 editoriales
https://elpais.com/elpais/2019/01/01/opinion/1546366896_135977.html?fbclid=IwAR0pFbtaaIBf-cxaD1I8NfYZl-9SB-bG4OVBhK03RUf-sFu7u2Bt0bd-ejc
7 gráficos sobre los usuarios de Internet en México 2018
https://www.eleconomista.com.mx/tecnologia/7-graficos-sobre-los-usuarios-de-internet-en-Mexico-en-2018-20180517-0077.html

INEGI, MOLEC Módulo sobre la lectura, resultados 2018, http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/encuestas/hogares/modulos/molec
INEGI, Estructura de la población http://www.beta.inegi.org.mx/temas/estructura/
Marco normativo e indicadores de las bibliotecas públicas de México y Colombia
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-358X2012000300009

La biblioteca responde, http://pregunte.es/consulta
FIAB, IFLA, Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios https://www.ifla.org/ES/about.
https://www.ifla.org


Gobierno Municipal de León, https://www.leon.gob.mx/leon/bibliotecas.php#







*Bloguero (http://opinanzas.blogspot.com/), lector aficionado, escribe y publica en PoetasHispanos.Net, participó en talleres y laboratorio de escritura creativa con la Universidad de Guanajuato, estudió opinión pública y comunicación política por la Universidad Iberoamericana, consultor en temas de tecnologías de la información, análisis geoespacial, colaborador de empresas como Intelligeo, GeoUmbral Consulting y URBE Consultores, especializadas en usos de sistemas de información geográfica y geomárketing. Actualmente organiza círculos de lectura y es Coordinador académico y gestor cultural de ProArte y Cultura de León, AC.




viernes, 16 de noviembre de 2018

Fernando del Paso, que morir es una afrenta, un agravio personal.

En memoria de Don Fernando del Paso
que morir es una afrenta, un agravio personal
Por Carlos Hdez. Guerrero

En el 2015 un portal de Internet comenzaba con esta frase de Fernando del Paso:

“La palabra no es vieja, por fortuna. Yo no soy la palabra, por desgracia. Cuando la palabra me dice, la palabra me retrata.
Cuando digo a la palabra, la palabra se espanta. La palabra es un río cuando el río es un cometa.
Un cometa es la nube cuando la nube llueve, la nube llueve cuando en mi cuaderno escribo la palabra “lluvia” mil veces.
Yo no soy la palabra pero quisiera serlo para volar con ella de tiempo en tiempo, de boca en boca.”

Y bueno, para los aficionados de la escritura (que nos debemos a la lectura por encima de cualquier proceso creativo o imaginativo para ser preciso) debemos empinarnos con tragos hondos lo que personajes como Fernando del Paso nos han dejado como herencia.

Decir que “la palabra me retrata” me pone a jugar con mis experiencias de generación ‘X’, pensando un selfie que encierra todas las expresiones de mi rostro. Y no soy la palabra tampoco, como creo que ningún escritor, por más productivo que sea, y si nos vemos con rigurosa conciencia, la palabra en efecto se espanta y nos espanta.

Soy un tripulante de las naves que Del Paso nos dejó pues en su paso por el mar de la vida. Sus modos de concebir al mundo es una búsqueda de reconciliación con las contradicciones por la que la palabra humanidad queda mancillada.

La primer nave que abordé de su trabajo creativo fue la novela Noticias del imperio. Apenas con 14 años, y conociendo la historia que nos empinan en los libros oficiales, por llamarlos de alguna manera, me pusieron en franco enfrentamiento entre esa disciplina que exige la capacidad de memorizar para pasar los exámenes contra una lectura que me pedía posada sobre una silla mecedora, la mayor de las conciliaciones con los mitos, mis miedos y mis inquietudes más exigentes sobre la vida sufrida de mi país. En cierto modo, un posible rompimiento con una identidad en plena formación sin tener un puerto definido ni seguro.

El libro no pude terminar de leerlo, al principio me parecía un cuento con esa manera de presentar los largos títulos de aquella desgraciada emperatriz de México, Carlota. Tuve que adelantar algunas página para adentrarme en otros detalles que me parecían sometían a mi juicio lo que hasta ese momento eran mis conocimientos vagos de historia.

Pasaron unos 10 años más para reencontrar con una nueva edición, y contando con algo de presupuesto pude comprarlo con pocos pesos en una venta de remates (creo que su anterior dueño apenas le tuvo aprecio como yo lo tenía en ese momento), pues el primero había sido una visita de biblioteca.
Para continuar con la obra de Del Paso, tuvieron que pasar unos años más, pues entrado ya en la vida laboral, la lectura apenas tenía un hueco en mis obligaciones de chalán de oficina.

El siguiente fue José Trigo, una obra que el mismo escritor califica de compleja y no apta para principiantes de la lectura,, y en efecto, la historia es una múltiple combinación de momentos en la historia de la Ciudad de México, con su lenguaje urbano muy ‘de barrio’ y rural al mismo tiempo, donde una especie de fantasma deambula entre los ferrocarriles y así es como se concibe el paso del tiempo y con ello la vida misma. Difícil tarea tengo como recomendador de libros para decirle a ud. que me lee que deba tomarlo y ponerlo en su lista de libros preferidos, así como  no me ha sido posible hacerlo con otros como Ulises de James Joyce.

Como lo había comentado en otras de mis publicaciones, la partida de personajes como Carlos Fuentes, Saramago, Monsiváis son una desgracia que aprovecho para escribir lo que me viene a la cabeza en ese instante. Por eso mis textos son de baja calidad en redacción, pero no puedo evitarlo. En otras ocasiones simplemente me cuesta trabajo tomar tiempo para escribirlo. Debería escribir de artistas escritores que aún guardan su humanidad entre nosotros, pero en el ambiente se siente la sombra inquisidora de renegados de una supuesta exclusividad del uso del lenguaje, reservado para autoridades en letras que no dudan en condenar a los que nos damos un lujoso momento de golpear teclados, lo que es todavía para otros “arrastrar el lápiz”.

Consciente de que como todos habría de morir, pero parodiando el fenómeno natural en su obra Palinuro de México escribiría:
“Sin darse cuenta, imagínate que uno siempre se muere de mala suerte, que morir es una afrenta, un agravio personal y una vergüenza, cualquiera que sea la clase, la hora y el lugar de la muerte”.

Vaya pedestal el que se armó Del Paso, muy sólido y grande, que no quede duda que lo comparte con otros que nos siguen torturando la conciencia con sus historias plasmadas en libros. Yo le guardo un espacio en mi memoria y una enorme deuda al haber hecho pues, un mutis mientras todavía nos deleitaba con sus escritos, y precisamente recordaré esto que alguna vez leí en una revista de los años 90s del siglo pasado:


“Cuando yo me muera, allí está todo el año: tómalo. Cuando yo me muera, cómprate un calendario y por cada mes que todavía me quieras, deshoja la hoja, arráncala, arrójala: A enero, mándalo al cielo. A febrero, con mis camisas. Con marzo, envuelve una rosa. Y hazte con abril un barco que navegue despacio, hasta mayo. A junio dile que me salude a julio y mándalos a los dos por un embudo. Y con agosto, amada mía, cubre tus pechos para que se incendie el día. Cuando yo me muera, allí está septiembre: bésalo. Con octubre, haz un cometa y con noviembre, su cola. Y a diciembre deshójalo y jura que al mismo tiempo si me quieres, no me quieras, si me olvidas, no me olvides”.




Amigo de Juan Rulfo, Del Paso escribió una carta en la que se disculpaba por no haber escrito una en vida para él:
Perdóname, Juan, perdóname si no te escribí nunca, pero como me habían dicho que tú jamás contestabas una carta, pues yo dije: Entonces para qué le escribo. Y ahora me arrepiento; me arrepiento, Juan. Ahora quisiera que tú hubieras tenido varias cartas mías aunque yo no tuviera ninguna tuya. En serio. Me arrepiento porque yo tuve la culpa. Yo fui el que me fui de México, ¿no? Y no te escribí. Me duele porque no se pueden pasar tantos años, creo que dieciséis desde que salí, sin escribirles a los amigos, ¿no es cierto? No es cuestión nada más de decir, como fray Luis, “como decíamos ayer”, porque no, no fue ayer, sino hace muchos años cuando nos reuníamos una y hasta dos veces por semana, ¿te acuerdas?, en el café del sanatorio Dalinde. Allí se nos iban las horas.
https://www.letraslibres.com/mexico-espana/del-paso-le-escribe-rulfo

Algo así de sincero hace falta en mi caso, no por la sinceridad misma del sentimiento, sino por una práctica más común con los amigos y la familia en vida, siempre en vida.

Descanse en paz buen amigo Del Paso, que las horas también se me fueron en esas naves empujadas por grandes velas surcando mundos de retadora imaginación.

Noviembre de 2018.